Los disfraces que adoptamos
Los disfraces que adoptamos, el primero de los disfraces que creemos ser, es el cuerpo, nos identificamos completamente con él y mi autoestima varía dependiendo de cómo sea ese disfraz. Luego están los disfraces mentales, ser abogado, albañil, padre, novio, músico… son algunas de las vestiduras de origen mental con las que nos etiquetamos. Formas cambiantes que vienen y van, disfraces, máscaras, roles y papeles que tomamos y representamos en el teatro del mundo.
La temporalidad de los disfraces
Si te das cuenta, esas formas solo ocupa cierto espacio de tiempo en tu vida. No siempre fuiste padre, ni arquitecto, ni doctora. Esas formas mentales fueron cambiando, no eran tu esencia, no eran tu identidad, si no disfraces.
La utilidad de los disfraces
Los disfraces son útiles para experimentar, son herramientas para expresarnos con la que desarrollamos nuestra consciencia día tras día. Pero ninguno de tus disfraces es real, ninguno es tu esencia. Todos ellos vienen y van y finalmente todos desaparecen. Tolle nos recomienda visitar un cementerio mensualmente como práctica meditativa para darnos cuenta de donde acaban todos los éxitos y fracasos.
El despertar y la disolución de las capas
El amor que subyace en nosotros está cubierto por una espesa capa de miedo, una memoria dolorosa, una culpa inconsciente. Nuestra vivencia mental colectiva en el miedo desde hace milenios nos produce lo que se definió como vivir en el ensueño, en esa consciencia colectiva a la que llamo vivir en el miedo.
El despertar es un proceso que va disolviendo las capas de nuestra piel, de nuestra materialidad y las de nuestra personalidad para irnos llevando poco a poco hacia el Ser esencial. Es como ir quitando capas de la piel de una cebolla. Capas de esquemas, dogmas y de autopercepciones inconscientes de dolor y sufrimiento. A medida que vamos levantando capas, vamos reconociendo, recordando y comprendiendo lo que somos en realidad.
La verdadera esencia más allá de las formas
Tú no eres cuerpo, ni emoción, ni mente, eres algo que no se puede explicar con palabras, eres algo más grande que las palabras y que la mente, eres algo imperceptible y más allá de pensamientos, energía y materia. Eres amor puro.
La pregunta trascendental
¿Qué es lo que estamos haciendo con todas estas formas? La búsqueda de la autenticidad esencial. ¿En realidad qué soy a un nivel más auténtico y esencial trascendiendo las formas materiales y todos los disfraces psicoemocionales?
Te acompañamos a despertar consciencia. Te leo y te respondo en comentarios.
Fuentes: La inteligencia del amor (Jorge Lomar)



